La limpieza mecánica de intercambiadores de calor abarca diversas medidas para garantizar el rendimiento y la seguridad operativa. Incluye la limpieza interior del lado de los tubos, en fábrica o directamente in situ, así como la limpieza del lado de la carcasa en fábrica.
Según la aplicación, se utilizan procedimientos de limpieza a alta presión o con cepillos para eliminar depósitos de forma fiable. La limpieza de las superficies internas y externas mejora significativamente el rendimiento térmico.
El resultado: mayor eficiencia, protección eficaz contra la corrosión y una vida útil prolongada de sus intercambiadores de calor, para un funcionamiento seguro y rentable a largo plazo.